Hace un tiempo
a mi,
decir “ te amo “,
me sonaba a cursi
a película,
a teatro,
a interpretación.
Ahora se
que otras veces he amado,
y recuerdo que nunca
he dicho, te amo.
Pero sobretodo contigo,
se que el amor
lo he tocado,
que si cierro los ojos
lo veo,
lo he visto acercarse a mi.
Pero ahora se lo que es
el miedo a no saber,
si el amos sigue conmigo
si ya se ha ido,
miedo a que se me escape
de entre los dedos.
Yo no se, si el amor
tiene un destino,
si tiene que ir
de un sitio para otro,
y por eso, no se,
si debo dejarle hacer
y mantener mi mano abierta,
o cerrar mis dedos
entorno suyo,
cuidando de no hacerle daño,
eso es tiernamente.
Si decirle hasta siempre, te amo,
y dejarle jugar a su aire,
o cerrar mi mano
y no volverla a abrir jamás,
y abrir los ojos.
Madrugada del 3 de octubre de 1983
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